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Crisis Global de la Inteligencia 2028: ¿Y si la IA funciona demasiado bien?

My Tech Plan 7 min de lectura
Ilustración conceptual que fusiona un micrófono de radio vintage estilo Orson Welles con gráficos financieros de Wall Street cayendo, representando cómo un relato ficticio puede mover mercados reales

En 1938, Orson Welles emitió por radio una adaptación de La guerra de los mundos tan realista que miles de personas creyeron que los marcianos estaban invadiendo la Tierra. No hacía falta que fuera verdad: bastó con que sonara creíble para desatar el pánico.

Casi noventa años después, un documento publicado en Substack ha conseguido algo parecido en Wall Street. La firma Citrini Research publicó The 2028 Global Intelligence Crisis, un ejercicio de ciencia ficción financiera que provocó caídas de entre el 4% y el 6% en acciones de Uber, Visa, Mastercard y DoorDash en una sola jornada. No fue un reporte de earnings negativo ni una decisión de la Fed. Fue un relato ficticio tan bien construido que los mercados lo tomaron en serio.

Su premisa es inquietante: ¿qué pasa cuando la IA funciona demasiado bien?

Qué plantea el informe Citrini

El documento se presenta como un memo macroeconómico ficticio escrito desde junio de 2028. En ese escenario hipotético, el S&P 500 ha caído un 38% desde máximos, el desempleo en EE.UU. ha escalado al 10,2% y la economía está atrapada en una espiral deflacionaria.

La tesis central no es que la IA fracase, sino todo lo contrario: la inteligencia, históricamente el recurso más valioso y escaso, se convierte en una commodity barata. Cuando eso ocurre, el valor del trabajo cualificado humano se desploma.

El informe describe lo que llama la “espiral de desplazamiento de la inteligencia humana”: las empresas sustituyen trabajadores de cuello blanco por agentes de IA, los despedidos gastan menos, el consumo cae, las empresas automatizan más para compensar, y el ciclo se acelera.

PIB fantasma: la economía crece, pero nadie lo nota

Uno de los conceptos más potentes del informe es el de “Ghost GDP” o PIB fantasma. La economía produce más gracias a la IA, la productividad se dispara, el PIB nominal crece, pero esa riqueza no circula por la economía real. Se concentra en los propietarios del compute mientras los salarios reales se estancan o caen.

En palabras de Citrini: “un solo clúster de GPUs en North Dakota genera el output que antes producían 10.000 trabajadores de cuello blanco en Manhattan”. El problema no es la producción, sino que las máquinas no compran casas, no pagan hipotecas y no gastan en bienes de consumo.

En su escenario, la participación de los salarios en el PIB cae al 46%, y el mercado hipotecario de 13 billones de dólares entra en estrés porque los prestatarios prime, profesionales cualificados, ya no tienen los ingresos que justificaban sus préstamos.

Tres sectores en la línea de fuego

El informe identifica tres industrias especialmente vulnerables:

1. Software como servicio (SaaS)

Con herramientas como Claude Code o Codex, un desarrollador competente puede replicar la funcionalidad core de un producto SaaS de gama media en semanas. Citrini imagina que los CIOs empiezan a preguntarse: “¿y si simplemente lo construimos nosotros?”. El resultado: renovaciones con descuentos del 30%, colapso de la long-tail del SaaS (Zapier, Monday.com, Asana) y una guerra de precios sin cuartel entre incumbentes y startups ágiles.

Además, hay un efecto reflexivo devastador: cuando los clientes de ServiceNow recortan un 15% de su plantilla, cancelan un 15% de sus licencias. La misma automatización que mejora los márgenes de sus clientes destruye su propia base de ingresos.

2. Plataformas de intermediación

Uber, DoorDash y modelos similares dependen de la fricción humana: la falta de tiempo para comparar precios, la lealtad por comodidad, la inercia. Cuando agentes de IA autónomos comparan opciones en tiempo real y eligen siempre la más barata, la fidelidad a una app concreta se evapora. El customer lifetime value, la métrica sobre la que se construyó toda la economía de suscripciones, cae en picado.

3. Redes de pagos

Visa, Mastercard y American Express cobran comisiones por cada transacción. Si los agentes de IA priorizan sistemas más rápidos y baratos (stablecoins, transferencias directas, nuevos rails de pago), los ingresos por comisiones de estas redes podrían reducirse drásticamente.

Las voces críticas: no tan rápido

El informe no ha pasado sin respuesta. Citadel Securities, la firma de Ken Griffin, publicó un contra-análisis contundente desmontando varios pilares de la tesis.

Los datos dicen otra cosa

Citadel señala que la demanda de ingenieros de software está subiendo, no cayendo, un 11% interanual a principios de 2026, según datos de Indeed. La adopción diaria de IA generativa en el trabajo se mantiene “inesperadamente estable”, sin evidencia de desplazamiento inminente. Y la creación de nuevas empresas en EE.UU. está en expansión, no en contracción.

La falacia de la recursión infinita

El error central de Citrini, según Citadel, es confundir tecnología recursiva con adopción económica recursiva. Que la IA pueda escribir código para mejorarse a sí misma no significa que su integración en la economía se componga infinitamente y de forma instantánea.

La difusión tecnológica sigue históricamente una curva en S: adopción lenta al principio, aceleración cuando caen los costes, y meseta cuando se alcanza la saturación. Además, hay restricciones físicas que Citrini ignora: energía y capacidad de cómputo. Si la automatización se expandiera al ritmo que Citrini teme, la demanda de compute dispararía su coste marginal por encima del coste del trabajo humano en muchas tareas, creando un freno natural.

Noah Smith: una historia de terror para dormir

El economista Noah Smith fue aún más directo, calificando el informe de “scary bedtime story”, una historia de terror bien escrita pero sin fundamento empírico sólido. Su argumento: la narrativa es cautivadora precisamente porque apela a miedos reales, pero ignora los mecanismos de ajuste que las economías de mercado han demostrado históricamente.

Qué significa esto para las empresas

Más allá del debate entre alcistas y bajistas, el informe Citrini ha puesto sobre la mesa preguntas que toda empresa debería hacerse:

Diversificación de capacidades

Si tu modelo de negocio depende de que la inteligencia humana sea escasa y cara, necesitas un plan B. La IA no va a desaparecer, y su coste seguirá bajando.

Reskilling como inversión, no como gasto

Las empresas que inviertan en reconvertir a sus equipos, no solo en usar IA, sino en trabajar con IA, tendrán una ventaja competitiva frente a las que simplemente recorten plantilla.

IA como aliada, no como reemplazo

El escenario más probable no es el apocalipsis de Citrini ni el optimismo ilimitado de los bulls. Es un punto intermedio donde la IA amplifica la productividad humana, pero requiere nuevos modelos de distribución de la riqueza generada.

Prepararse para la volatilidad

Independientemente de quién tenga razón, la incertidumbre es real. Las empresas que construyan resiliencia (diversificación de ingresos, flexibilidad operativa, cultura de adaptación) estarán mejor posicionadas para cualquier escenario.

Conclusión

El informe Citrini no es una predicción. Es un experimento mental. Pero su poder reside en que articula un miedo legítimo: que el mayor éxito tecnológico de la humanidad podría, paradójicamente, debilitar las estructuras económicas sobre las que está construida nuestra sociedad.

La respuesta no es frenar la IA. Es prepararse para un mundo donde la inteligencia es abundante y barata, y rediseñar los sistemas económicos para que los beneficios de esa abundancia lleguen a todos, no solo a los propietarios del compute.

¿Tu empresa está preparada para ese escenario? En My Tech Plan ayudamos a organizaciones a integrar la IA de forma estratégica, sin perder de vista el factor humano.